Más y menos: un toque diferente para el pan

El otro día, dando un paseo por el barrio, me encontré con este local:

 

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A primera vista es una panadería, pero lo que me llamó la atención fue la sección de regalos que tenía al lado, había cajitas para tés, blocs de notas, postales, bandejas, ceniceros, cojines, peluches… había de todo.

Entré a echar un vistazo y el dueño, muy amablemente, me explicó que pertenecían a una asociación de jóvenes discapacitados, los cuales hacían todas esas cosas con mucho cariño y luego ellos las vendían. Y que al pensar en establecerse en un local, preguntaron a los vecinos qué les hacía falta y dijeron que una panadería (es verdad, pan del bueno no teníamos cerca). Y así hicieron.

Todos los artículos que tenían en la tienda eran preciosos, todos únicos, no había una bandeja que fuera igual a otra ni un peluche que se pareciera al de al lado. Y sobre todo, lo bien que estaba todo hecho. Se nota la dedicación y el amor con la que estos chicos hacen los trabajos.

Yo me llevé una bandeja, una postal y un bote de té verde al melocotón. Y volveré, vaya si volveré.

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